
La construcción del nuevo campo de fútbol se ha convertido en un arma arrojadiza entre uno y otro partido político por lo que en este artículo voy a evitar los nombres propios de nuestros gobernantes para no dar ni quitar méritos a nadie y dejar de lado la cuestión política.
Lo preocupante es que los aspectos meramente deportivos del proyecto están pasando inadvertidos dando paso a un cruce de acusaciones que nada tienen que ver con el fútbol. Los políticos de esta ciudad se han preocupado más de hablar de la especulación de suelo, los espacios anexos dedicados al comercio, la reurbanización de la zona… que de explicar las características del nuevo estadio a los socios. Algo que me parece fundamental y que todavía nadie ha dejado verdaderamente claro es dónde se emplazará a los socios durante la construcción del recinto.
Se dice que durante toda la temporada y mientras duren las obras se debe garantizar un aforo mínimo de 30.000 personas para dar cabida a todos los socios, pero nadie ha explicado cómo va a ser esto posible. Es que me parece imposible que se pueda presenciar un partido de fútbol a la vez que se levantan los focos o se colocan las gradas. Además del riesgo que supone meter a más de 30.000 personas en un estadio a medio hacer. Y en el caso de que el campo se construya inmediatamente al lado no va a quedar espacio físico para acceder durante ese periodo a la Romareda, ya que, por ejemplo se eliminaría la zona de aparcamiento.
No se trata de reabrir el debate sobre la ubicación del nuevo estadio. No me interesa, esa es otra cuestión. Lo que intento es que alguien responda a mis preguntas.
Este es el proyecto planteado por el Ayuntamiento de Zaragoza.( Heraldo de Aragón 29/9/04)El proyecto básico incluirá la urbanización de los 47.400 metros cuadrados que ocupa La Romareda. El aforo mínimo del campo de fútbol será de 40.000 espectadores, todos con asiento individual. Además, la zona de público debe contar con una amplia visera que cubra la totalidad de las localidades, al menos en proyección vertical. El estadio, que no tendrá pista de atletismo ni foso para la protección del terreno de juego, contempla un palco de autoridades con capacidad para unas 300 personas, 20 cabinas para radio, 6 para televisión y 75 pupitres para la prensa. Además, debe tener cuatro vestuarios para los jugadores, dos para los árbitros y uno para los voluntarios. El estadio tendrá que reservar zonas administrativas e incorporar espacios para actividades complementarias (comercios, restaurantes...).
Aforo mínimo durante las obrasEl pliego de condiciones precisa que el objetivo es "construir un campo de fútbol nuevo sobre el emplazamiento en el que se encuentra el actual, sin interrumpir el calendario correspondiente a la liga de fútbol profesional". Por este motivo, en ninguna de las fases de la construcción del estadio, el aforo puede ser inferior a 30.000 espectadores. De este modo, se garantiza que todos los socios podrán asistir al campo.
En las bases, se recuerda que la calle de Eduardo Ibarra debe convertirse en un espacio peatonal de unos 25.000 metros cuadrados (este proyecto no es objeto del concurso) y que hay que construir un edificio anexo con usos terciarios. Esta construcción, con una edificabilidad máxima de 42.500 metros cuadrados, no tendrá límite de altura, aunque se aconseja que no rebase los 140 metros para respetar las distancias con los edificios próximos.
El proyecto sólo recogerá las plazas de aparcamiento para jugadores, técnicos, prensa, seguridad... Los estacionamientos públicos se establecerán en un proyecto independiente, incluido en la reurbanización de Eduardo Ibarra. El Ayuntamiento plantea un máximo de 1.600 plazas.
Las plusvalías que generará para el Ayuntamiento este nuevo edificio servirán, en principio, para financiar el campo de fútbol, aunque la gestión y construcción de la nueva Romareda está pendiente de las negociaciones que mantenga la Gerencia de Urbanismo con el Real Zaragoza.